Control de pulgas

Las pulgas son una preocupación para la salud porque se encuentran en casi todo el mundo. Parasitan a pájaros y mamíferos, inclusive al hombre, y abundan en los roedores, actuando como portadores y transmisores de enfermedades.

¿Cómo son las pulgas?

Son pequeñas, sin alas y planas de lado a lado. Las pulgas adultas varían 1 a 6.3 mm de largo y son de color negro a un negro pardo. Sus patas posteriores están adaptadas para el salto. Sus bocas pueden perforar la piel y chupar sangre. Su cuerpo duro y liso está cubierto con cerdas y espinas en dirección hacia atrás que le ayudan a moverse fácilmente por el pelo o plumas de un animal. Esto resulta especialmente difícil para eliminar pulgas.

Tratamientos de control. Exterminio de pulgas.

El control de pulgas tiene que incluir el tratamiento de los propios animales infestados, y los exteriores e interiores de las zonas potencialmente ocupados.

Estos tratamientos se tienen que realizar al mismo tiempo para ser efectivos. Si se deja sin tratar uno de los sitios, las pulgas se esconden allí y como resultado existirá una nueva infestación.

Instalaciones

Se deberá realizar un tratamiento químico tanto en exteriores como interiores de las zonas infestadas. En exteriores para prevenir reinfestaciones de ejemplares que pudiesen estar fuera y en interiores de manera más exhaustiva.

En interiores se deberá inspeccionar las zonas infestadas para determinar si una aspiración puede resultar apropiado en determinadas zonas. En general suelen aplicarse mediante pulverización de todas las superficies productos insecticidas que actúan por contacto consiguiendo una mortandad total. En ocasiones ante infestaciones muy severas, suelen combinarse la utilización de productos insecticidas bioracionales para evitar el desarrollo de lar posibles larvas que pudiesen eclosionar.